Así como los esclavos en su
señora tienen fijos los ojos, fijos en el Señor están los nuestros, hasta que
Dios se apiade de nosotros. Ten piedad de nosotros, ten piedad.
Sicut óculi servórum
in mánibus dominórum suórum, ita óculi
nostri ad Dóminum Deum nostrum, donec misereátur nobis. Miserére nobis, Dómine, miserére nobis.
Oremos:
Conviértenos a ti, Dios salvador nuestro, y ayúdanos a progresar en el
conocimiento de tu palabra para que esta Cuaresma nos sea provechosa.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
Juzga a tu prójimo con justicia
Lectura del libro del Levítico
19, 1-2.11-18
En aquellos días dijo el Señor a
Moisés:
"Di a toda la comunidad de los israelitas: Sean santos, porque yo, el
Señor su Dios soy santo.
No robarán, no mentirán, no se engañarán unos a otros.
No juren en falso por mi nombre, pues sería profanar el nombre de tu Dios. Yo
soy el Señor.
No oprimas ni explotes a tu prójimo; no retengas el salario de tu trabajador
hasta la mañana siguiente.
No te burlarás del mudo, ni pondrás tropiezo al ciego. Temerás a tu Dios. Yo
soy el Señor.
No procederás injustamente en los juicios; ni favorecerás al pobre, ni tendrás
miramientos con el poderoso, sino que juzgarás con justicia a tu prójimo.
No andes calumniando a los de tu pueblo ni declares en falso contra la vida de
tu prójimo. Yo soy el Señor.
No odiarás a tu hermano, sino lo corregirás para no hacerte culpable por su
causa.
No tomarás venganza ni guardarás rencor a tus compatriotas. Amarás a tu prójimo
como a ti mismo. Yo soy el Señor".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Sal 18, 8.9.10.15
Tus palabras, Señor, son
espíritu y vida.
Verba tua, Dómine, spíritus et vita sunt.
La ley del Señor es perfecta:
da consuelo al hombre; el mandato del Señor es verdadero: da sabiduría al
ignorante.
Tus palabras, Señor, son espíritu y vida.
Verba tua, Dómine, spíritus et vita sunt.
Los preceptos del Señor son
rectos: dan alegría al corazón; el mandamiento del Señor es claro: da luz a los
ojos.
Tus palabras, Señor, son espíritu y vida.
Verba tua, Dómine, spíritus et vita sunt.
El temor del Señor es puro:
permanece para siempre; los juicios del Señor son verdad: todos justos por
igual.
Tus palabras, Señor, son espíritu y vida.
Verba tua, Dómine, spíritus et vita sunt.
Que te agraden mis palabras y
mis pensamientos, Dios mío, roca mía, mi redentor. Tus palabras, Señor, son
espíritu y vida.
Tus palabras, Señor, son espíritu y vida.
Verba tua, Dómine, spíritus et vita sunt.
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Este es el tiempo favorable, este es el día de la salvación.
Ecce nunc tempus
acceptábile, ecce nunc dies salútis.
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Cuando lo hicieron con
† Lectura del santo Evangelio según
san Mateo
25, 31-46
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo dijo Jesús a sus
discípulos:
"Cuando venga el Hijo del hombre en su gloria con todos sus ángeles, se
sentará en su trono glorioso. Todas las naciones se reunirán delante de él, y
él separará unos de otros, como
"Vengan, benditos de mi Padre, tomen posesión del Reino preparado para
ustedes desde la creación del mundo. Porque tuve hambre, y me dieron de comer;
tuve sed, y me dieron de beber; era un extraño, y me hospedaron; estaba
desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; en la cárcel, y fueron a
verme".
Entonces le responderán los justos:
"Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te alimentamos; sediento y te dimos
de beber? ¿Cuándo fuiste un extraño y te hospedamos, o estuviste desnudo y te
vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o encarcelado y fuimos a verte?"
Y el rey les responderá:
"Les aseguro que cuando lo hicieron con uno de éstos mis hermanos más
pequeños, conmigo lo hicieron".
Después dirá a los del otro lado:
"Apártense de mí, malditos, vayan al fuego que no se apaga, preparado para
el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre, y no me dieron de comer; tuve sed,
y no me dieron de beber; fui un extraño, y no me hospedaron; estaba desnudo, y
no me vistieron; enfermo y en la cárcel, y no me visitaron".
Entonces responderán también éstos diciendo:
"Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, cuándo fuiste un extraño o
estuviste desnudo, enfermo o en la cárcel, y no te socorrimos?"
Y él les responderá:
"Les aseguro que cuando dejaron de hacerlo con uno de estos pequeños,
dejaron de hacerlo conmigo".
E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Acepta, Señor, estas ofrendas, signo de
nuestra entrega a tu servicio; que ellas santifiquen nuestra vida por obra de
tu gracia y nos obtengan el perdón de nuestras culpas.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Los frutos del ayuno
En verdad es justo y necesario, es
nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre
santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque con el ayuno corporal refrenas nuestras pasiones, elevas nuestro
espíritu, nos fortaleces y recompensas, por Cristo, Señor nuestro.
Por él,
los ángeles y arcángeles y todos los coros celestiales celebran tu gloria,
unidos en común alegría. Permítenos asociarnos a sus voces cantando
humildemente tu alabanza:
[Misa]
En verdad les digo, dice el
Señor, que cuanto hicieron con
Amen dico vobis, quod uni
ex mínimis meis fecístis, mihi facístis, dicit Dóminus: Venite, benedícti Patris mei, possidéte parátum vobis regnum
ab inítio saeculi.
Oremos:
Concédenos experimentar, Señor, Dios nuestro, al recibir tu Eucaristía, alivio
para el alma y para el cuerpo; y así, restaurada en Cristo la integridad de la
persona, podremos gloriarnos de la plenitud de tu salvación.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
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